El concepto de bancarrota hídrica busca transmitir la urgencia para que los gobiernos del mundo tomen medidas para una nueva relación con el agua.
Esta quiebra de los recursos hídricos ya está afectando a millones de personas en el mundo, ante el deterioro irreversible de ríos, lagos, humedales y glaciares.
Las sequías y escasez de agua en el mundo están cada vez más vinculadas con actividades humanas, advierte el informe. “Declarar la bancarrota no es rendirse, es empezar de nuevo. Podemos tomar las decisiones difíciles que protejan a las personas, las economías y los ecosistemas”, señala Kaveh Madani, autor del estudio.